¡Comuniquen comunicadores!
Aquella mañana del primero de febrero sentí que gasté años de
mi vida recorriendo el esplendor del puente amarillo, al igual que la mañana anterior,
y la anterior a esa, ¿soy yo o ese puente se hace eterno cuando pones un pie
sobre él?
Pongámonos en situación: son las 9:58 am, tienes clase de
10, y no cualquier clase, ves investigación social en el salón B212 el lugar
donde si te demoras en llegar te quedas sin puesto. Por ende, te pones en actitud y caminas más rápido. Sin
embargo, hay gente (aparentemente) muy responsable que se dirige a clase de 11
con mucha anticipación por lo que deciden tomarse su tiempo para contemplar la
autopista norte, justo en frente tuyo, Dios, ¡qué desespero! Pero bueno,
respira hondo, pide permiso y sigue.
Por fin entré, estaba a punto
de cruzar el puente gris cuando vi que el profesor iba solo unos pasos en
frente de mí sosteniendo un café, un tinto, o bueno, una bebida caliente, me
relajé y lo seguí hasta el edificio B, de un momento a otro desapareció de mí
vista. Así que solo subí las escaleras siguiendo
mi rumbo. Vi a mis amigos fuera del salón, pues la clase anterior no había
culminado, esperamos un poco y entramos,
todo normal.
En frente del salón estaba
Valentina Sánchez, una compañera de mi semestre, se presentó como la monitora
de la clase, nos dio algunos consejos respecto a la importancia de la asignatura
pues abría paso para ver “Análisis de la Comunicación”
y daba herramientas para una clase llamada “proyecto de grado”. Escuché esas
palabras grado y proyecto y me desconecté por un instante de lo que decía. Simplemente
me podía concentrar en lo efímero que es el tiempo, es como si ayer hubiese
entrado a la universidad, a formar lo que va a ser mi futuro y ya debo pensar
en mi grado, ¡qué presión, qué nervios! Pero bueno, siento que voy por un buen camino, da miedo pero superar el miedo
es lo que te lleva a la trascendencia, según Olanka Petrovska, mi profesora de
Core, y le creo.
Natalia, levanta la mano y
lee, eso me quedó claro ese día ¿por qué? Se preguntarán. Fácil, si participas
te va mejor, mejor es lindo y está bien. La clase comenzó con esta lección pues
casi nadie, excepto una niña que ya había tenido clase con Juan Sebastián
Cobos, se postuló para leer una bitácora. Para muchos será normal que la personas
sean tímidas y no quieran participar, solo hay un problema, quienes no nos animábamos
a leer estamos preparándonos para ser comunicadores.
Vamos a las bitácoras, la de
mi amiga Juana Gamboa fue la primera, nunca podré sacar de mi mente al muñeco de alpinito
al que tanto referenciaba. Luego, un muchacho se postuló para que leyeran su
texto, recuerdo dos cosas de él. Primero, tiene un mejor amigo, Mateo, creo, y
algo pasó con su puesto hay dos opciones o tiene un excelente compañero que pensó en
él o simplemente lo habían dejado en el olvido la clase anterior. Segundo,
mencionaba mucho twitter en su texto así que me dio curiosidad, nunca se sabe,
podríamos tener un personaje famoso en clase. Me sorprendí, tiene más de 23 mil
seguidores en su cuenta. No soy muy fan de esta red social pero es número alto.
Regresando a la clase surgió
la frase “La lectura hace al hombre completo; la conversación ágil y el
escribir, preciso” Sir Francis Bacon Mientras el grupo analizaba la frase, surgieron
ideas bastante coherentes, como que si no empezamos a mostrar lo que escribimos
y hacemos desde ahora, no tendremos un futuro muy brillante en nuestras
carreras, que están hechas para compartir, compartir cosas valiosas. Y para hacer
algo valioso es importante la práctica. La práctica hace al maestro así que ¡A comunicar
se ha dicho!
Después de la reflexión vino el
tema “comunicar ideas” de allí surgió un tip
del profesor “Niñas escojan un hombre conversador, porque qué pereza alguien
que no sepa llevar una conversación”
Tiene razón. Las ideas pueden
cambiar al mundo y lo han hecho desde la existencia del hombre, pero son inútiles
si no las sabemos expresar. Y para ayudarnos a perder el miedo a hablar en
algún momento del semestre tendremos 10 minutos de fama para exponer en frente
del salón.
Luego surgió el tema de la “netiqueta”
que es el conjunto de normas de comportamiento
en internet. Recuerdo muy bien que el profesor nos pidió buscar cuáles eran
algunas de estas normas. Siempre saludar, despedirse y dar las gracias, es algo
que las personas suelen olvidar. Otro, que me causó mucha gracia, es el de
evitar tener muchos archivos llamados “ final” “final final este sí” “final ya
no más definitivo” “final ya no más definitivo 2”. Mi computador está infestado
de archivos así. No enviar archivos
tarde también es importante, es muestra respeto hacia el receptor. Si algún día
leen esto, profesores que me he encontrado en la vida, lamento las veces que
envié trabajos tan al límite.
Ahora, era tiempo de crear un
blog para subir nuestras bitácoras semanales, 1200 palabras expresando lo que
vivimos cada jueves de 10 de la mañana hasta el mediodía. ¡Qué difícil es! En
algunas ocasiones la inspiración viene de no sé donde y las palabras simplemente
fluyen, pero no siempre eres tan afortunado. Sin embargo, es un buen ejercicio
te obligas a mirar detalles que en un principio no parecían importantes pero
que pueden llegar a mejorar tus habilidades de escritura e investigación,
además, abre el espacio para la reflexión. Si la tarea fuese describir lo que
recordemos de la clase, sin un límite definido de palabras, seguramente la
mayoría seríamos muy escuetos y en menos de 3 párrafos estarían explicadas dos
horas de conocimiento.
Estoy convencida que esta estrategia
pedagógica es bastante útil, si a veces nos tomáramos el tiempo de escribir
algunas cosas que nos pasan en la vida nos daríamos cuenta de las bendiciones
que recibimos y de las que dejamos ir en ocasiones, vivimos en un mundo que
cada vez anda más rápido, las redes sociales, las relaciones pasajeras, pueden
llevarnos a omitir una bella realidad. Voy a intentarlo, quizá relatándome a mí
misma todo lo que me pasa me dé cuenta de maravillas.
Continuando con la clase, debíamos
publicar nuestra bitácora, y copiar el link en twitter, etiquetando a
@profesabana. Cuando veo las cuentas de mis amigos me doy cuenta que tal vez no
uso la mía de la mejor manera, se ha convertido en un usuario para compartir
trabajos de #comsabana. De hecho es una herramienta muy buena, expresar
sentimientos, ideas, emociones, en unos cuantos caracteres, además de mejorar
nuestra capacidad de síntesis, nos permite comunicar rincones desconocidos de
nuestro pensamiento.
Se acabó la clase, terminé de
crear mi blog (que por cierto se me dificultó un poco, no es una herramienta
difícil de manejar pero siento que me esconde sus opciones avanzadas aún me
pregunto cómo cambiar la fuente del título), y lo compartí, hoy me pregunto de
quiénes serán las trece visitas que tiene. Pues quienes sean los interesados en
leer mi jornada de cada jueves, aquí hay otra entrega, está me gustó más. Al fin
y al cabo esa es la idea, ir mejorando la comunicación.
Natalia Prada Barrera

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